
Allan Kardec
Allan Kardec (1804-1869) fue el sistematizador de lo que hoy conocemos como Doctrina Espirita. Nacido en Lion, Francia, Kardec no tardó en destacarse como un joven inteligente e inquieto, comprometido con los problemas de su época. Por orden de su padre, cursó sus estudios en Suiza junto al maestro Johann Pestalozzi, llamado a ser uno de los grandes pedagogos del Siglo XIX. Kardec aprendió asi a reconocer la importancia de un modelo educativo revolucionario para una era de revoluciones. A los 14 años comenzó a enseñar, y mantuvo ese compromiso a lo largo de toda su vida.
Durante sus estudios en Suiza, Kardec también tuvo ocasión de presenciar las persecuciones religiosas que los protestantes sufrían a manos de los católicos, y fueron estos actos de crueldad los que lo hicieron pensar en una reforma religiosa que promoviera la unificación de la Fe. Probando ser una tarea titánica, esta primer aproximación al tema podría ser el germen del Espiritismo, tal y como Kardec lo concibiera.
Una vez retornado a Francia, Kardec emprendió diversos estudios sobre pedagogía, promoviendo activamente las ideas de Pestalozzi y pugnando por una reforma educativa en la Francia de Napoleon.
Hacia 1854, Allan Kardec se interesa por los fenómenos paranormales. Vulgarmente apodados como “mesas giratorias”, los casos de poltergeist y movimiento espontáneo de objetos se habían multiplicado por toda Europa, aunque eran considerados por muchos como objetos de burla y charlatanería. Kardec se aproxima a estos sucesos sin prejuicio, decidido a creer solo en lo que pudiera ver. Esas primeras experiencias cambiarían su filosofía, y marcarían el comienzo de una investigación que se extendería por toda su vida.
Hijo de dos revoluciones industriales y de un siglo convulsionado por la razón, Kardec aplicaría a sus estudios la misma seriedad y método racional con el que se conduce la Ciencia. Esta claridad le valió el reconocimiento de sus contemporáneos, quienes dirían del Espiritismo “mas que una religión, el Espiritismo es una ciencia”.
En 1856, Allan Kardec publica el primero de los que luego serian conocidos como las Obras Básicas del Espiritismo, o Pentateuco Kardecista. En El Libro de los Espiritus (1856), Kardec compila, ordena y clasifica las respuestas que los espíritus han dado a 1019 preguntas, agrupadas en diversas categorías. Estas respuestas, recolectadas por médiums alrededor del mundo, le permiten a Kardec trazar los principios de la Doctrina Espirita, estableciando una guía clara para el resto de sus trabajos. Su segunda obra, El Libro de los Mediums, explora la fenomenología del Espiritismo, y ofrece a los aspirantes a médiums un camino de formación, que instruya a aquellos con una predisposición natural y un interés serio en comunicarse con el mundo invisible. Los tres capitulos siguientes del Pentateuco Kardecista son “El Evangelio según el Espiritismo” (1864), “El cielo y el Infierno” (1865) y “La Génesis” (1868). En ellos, Kardec investiga las enseñanzas de Cristo, la vida después de la muerte y la existencia de Dios en clave espiritista.
En el año 1969 y a los 65 años de edad, Kardec muere de un aneurisma fulminante. Un trabajador incansable, sería sobrevivido por la obra de su vida. El movimiento espirita no haría mas que tomar fuerza con el correr de los años. Actualmente, las comunidades más activas se encuentran en Brasil, donde mas de un millón y medio de personas recuperan sus enseñanzas a partir de la Fe, y se convocan alrededor de su doctrina.
En palabras de Allan Kardec: “La Fe Verdadera es aquella que puede enfrentarse a la razón cara a cara en cualquier época de la humanidad”.
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